Junio / June 2006
Vol. 4 Número / Issue 3
Revista/Magazine
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Niños aprendiendo inglés: ¿Cuántos quedan aún rezagados?

por Don Soifer

Quizá más que para ningún otro segmento de la educación pública americana, para quienes están aprendiendo inglés, la ley No Child Left Behind, cambió la forma en que las escuelas administran la educación.

Por primera vez, la ley requiere que las escuelas muestren grados de avance previamente establecidos, que permitan constatar el progreso del estudiante que aprende inglés en su camino al dominio del idioma y luego conecta ésos y otros resultados con cifras en dólares. La NLBC (siglas en inglés para la Ley No Child Left Behind) incluso adoptó un requisito, muy acertado, de que los propios profesores de educación bilingüe dominen el inglés oral y escrito.

Pero cuando se trata de mejorar las tasas de transición, que en última instancia son las que miden el crecimiento real, los niños que están en la etapa de aprender inglés muestran resultados mucho mejores en unos lugares que en otros. En Arizona, California, Illinois y varios otros, la tasa promedio a la que los niños que aprenden inglés se integran al resto, permanece muy por debajo del 10 por ciento por año. Los demás permanecen en programas de Educación Bilingüe Transitoria, los que en realidad, apenas parecen ser transitorios.

Inclusive en estados que han eliminado la educación bilingüe de forma legal, como Arizona y California, estas leyes se han aplicado de forma desigual e inclusive, algunos distritos escolares las han ignorado. En Illinois y otros estados, los estudiantes pueden permanecer en escuelas con clases de educación segregadas como educación bilingüe durante la gran mayoría de su permanencia en las escuelas públicas. En contraste, Florida y Nueva Jersey muestran tasas de promedio de transición de 29 y

31 por ciento, respectivamente.

Estas diferencias dramáticas en niveles de éxito de tasas promedio de transición, muestran que en esta área, la NCLB está funcionando mejor en unos lugares que en otros. Algunos defensores de la educación bilingüe sostienen que puede tomar ente 6 y 8 años lograr enseñar el dominio del inglés, y que las escuelas deberían primero desarrollar y lograr el dominio de los niños de sus lenguas nativas, no-inglesas. Sin embargo, la investigación demuestra que los niños pueden obtener un segundo idioma más rápida y efectivamente cuando se les enseña a temprana edad.

Antes de la ley NCLB, los fondos federales iban directamente a programas que con frecuencia no mostraban evidencia alguna de éxito en mejorar el dominio del inglés de los estudiantes. Los críticos afirmaban que muchos de estos programas eran rutas inferiores de educación, más tendientes a conducir al estudiante a abandonar la escuela que a lograr graduarse.

Ya se ha tratado extensivamente el caso de que los programas de educación bilingüe no estaban obligados a responsabilizarse por sus resultados, como tienen que hacerlo otros programas educativos. Cuando el Senador de Illinois Miguel del Valle publicó un informe sugiriendo que "no se responsabiliza a nadie por el progreso académico de los estudiantes de ELL" bien podría él haber estado hablando a favor de los hispano parlantes y otras minorías, no solamente en Chicago, pero en los distritos urbanos y suburbanos en todo el país.

No es una mera coincidencia que las mejoras bajo la NCLB comenzaran a ocurrir solamente después de que el Congreso comenzara a vincular el dinero federal con los requisitos de progreso. Quizá esto está emitiendo el mensaje de que las escuelas deben mostrar mejoras cada año fiscal versus cada año escolar.

Ahora que estos cambios han comenzado a ocurrir, es muy importante que los padres de familia y las comunidades vigilen el progreso, y de que se aseguren que estos cambios sigan favoreciendo y ayudando a los niños para quienes estos han sido creados. En aquellos distritos escolares donde la transición es lenta o muy baja, y donde se mantiene una cultura separatista para los niños que están aprendiendo el inglés, depende de los padres y la comunidad el hacer una diferencia.

Por ejemplo, en algunos estados del país que tienen las tasas más bajas de transición, como California, en el mismo período, también se han reportado grandes avances en resultados en exámenes de los niños que están aprendiendo inglés. Quienes están a cargo de dictar las políticas educativas deben tener la sabiduría para preguntarse cómo puede ser aceptable dejar a algunos niños que están aprendiendo inglés, rezagados y no a otros.

Don Soifer es analista de educación para el Lexinton Institute, una organización especializada en análisis de políticas educativas públicas, en Arlington, Virginia, www.lexingtoninstitute.org.



English learners: How many still left behind?

by Don Soifer

For English language learners, perhaps more than any other segment of American public education, The No Child Left Behind Act (NCLB) fundamentally changed how schools conduct the business of their education. The law, for the first time, required schools to show agreed-upon levels of progress moving English learners toward proficiency in English, and then linked those and other results to federal dollars. NCLB even took the sensible step of requiring bilingual education teachers themselves to be fluent in written and spoken English.

But when it comes to improving the transition rates that ultimately measure such growth, English learners in some states fare much better than others. In Arizona, California, Illinois and elsewhere, the rates at which English learners attain sufficient skills and are fully integrated into mainstream, English classrooms remain well under 10 percent per year. The rest continue in Transitional Bilingual Education programs that, in fact, seem barely transitional at all. Even though Arizona and California passed laws effectively eliminating bilingual education, these laws have been unevenly applied and in some school districts even ignored. In Illinois and other states, students can remain in segregated bilingual education classes for the vast majority of their public-school careers. Meanwhile by contrast, Florida and New Jersey had transition rates of 29 percent and 31 percent, respectively.

Such cavernous gaps in success rates are indications that this area of NCLB is working better in some places than in others. Some bilingual education advocates argue that it can take up to 6-8 years to teach English fluency, and that schools should first develop proficiency in children's non-English, native languages. But research shows children can acquire a second language faster and more effectively when taught at a younger age.

Before NCLB, federal funding went directly to local programs that often provided little evidence of success at improving students' English proficiency. Critics pointed to many such programs as isolated and inferior education tracks more likely to lead students to drop out than to graduate. Some of the nation's lowest-transition-rate states, like California, also reported strong gains in English learners' test scores over the same period. Policymakers would be wise to ask how it can be acceptable to leave some English learners behind, but not others.



English Learner Annual Transition Rates into Mainstream English Classrooms, 2002-2004:

Tennessee 9.7 %
California 8.0 %
Arizona 6.0 %
Alaska 5.1 %
Illinois 8.5 %
Nevada 3.4 %
Idaho 7.5 %
Washington 6.6 %

Source: U.S. Department of Education. Data reflects 2-year average in states where English Language Learners comprise more than 10 percent of all students.



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