Noviembre / November 2005
Vol. 3 Número / Issue 8
Revista/Magazine
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Las personas detrás de los pollos

por Jaun Carlos Suarez

Cuando muerdes una pieza de pollo frito, sándwich de pollo asado o huevos revueltos, usualmente no piensas en las personas que hay detrás de todo el proceso para hacer esto posible. Como por ejemplo las personas que recogen, limpian y empacan los huevos; las personas que incuban los huevos y vacunan los pollitos; las personas que limpian las granjas de pollos, las personas que agarran los pollos vivos, las personas que transportan los pollos a las plantas procesadoras, las personas que cuelgan los pollos antes de matarlos, las personas que sacan los intestinos a los pollos, las personas que cortan y quitan los huesos a los pollos, las personas que empacan y congelan el pollo, o las personas que limpian las maquinas para empezar un nuevo día de trabajo.



Martha Perdomo y Fermín Tellez de Tuzantla, Michoacán (México) llevan 20 años de casados. Fermín vino a Estados Unidos hace seis años para establecerse en el área de Royston, Georgia. Después, vino Martha y sus seis hijos. Martha trabajo vacunando pollos por 8 dólares la hora, trabajo que tuvo que dejar para poder hacerse cargo de sus hijos, especialmente de Deysi, la más pequeña. Actualmente, Martha trabaja en una granja de pollos con tres galeras de gallos y gallinas. Su trabajo consiste en limpiar, lavar, empacar y llevar 15.200 huevos a la nevera al día de dos galeras que están bajo su responsabilidad. "Este trabajo me gusta porque nadie me manda ni me regaña", dice Martha. Todo este trabajo le lleva siete horas diarias, los siete días a la semana, por 280 dólares. Mientras tanto, su nuera, Adriana, se encarga de la tercera galera, limpiando, lavando, empacando y llevando a la nevera cera de 7.600 huevos al día, cuatro horas diarias, los siete días a la semana por 120 dólares. Debido a que Martha y su familia viven en una casa móvil del dueño, no tienen que pagar alquiler, agua, luz, ni teléfono. Por su parte, el jefe vive muy cerca en una casa grande y bonita que acaba de construir. "Lo que más deseo es ahorrar dinero para regresar a México y reunirme con mi familia", explica Martha.

Maria Ivañez y Filiberto González de Cofradia, Nayarit (México) llevan ocho años casados y tiene dos hijos. Antes de venir a vivir a Nicholson, Georgia, esta familia vivió en Florida donde solamente trabaja Filiberto mientras Maria cuidaba a los niños. Ya establecidos en Nicholson, Maria trabajó durante siete meses en Palmer's Meat donde sacrifican a vacas, cerdos y venados por 7,50 dólares la hora durante 35 horas a la semana. En la actualidad, Maria trabaja en una granja de pollos recogiendo unos 60 pollos muertos al día en menos de tres horas, los siete días de la semana. Maria no recibe pago por este trabajo, solamente un bono de 200 dólares cada cinco semanas. "Me gustaría encontrar otro trabajo y comprar una casa", admite Maria. Maria y su familia viven en una casa móvil cerca de las galeras de pollos donde trabaja a cambio de su trabajo. No paga alquiler, agua y la recogida de la basura, pero tiene que pagar luz, teléfono, cable y teléfono celular. "Me gusta los Estados Unidos porque con esfuerzo y mucho trabajo podemos salir adelante y no me gustaría regresar a México porque en México es muy escaso el trabajo y no me gustaría que mis hijos sufran como yo", admite Maria.


The people behind the chicken

by Jaun Carlos Suarez

When you take a bite of fried chicken, a grilled chicken sandwich or scrambled eggs, you usually don't think about the people who are behind the scenes to make this possible. Like the people who pick up, clean, and package the eggs; the people who incubate the eggs, watch them hatch and vaccinate the chicks; the people who catch live chickens, the people who transport them to the chicken processing plant; the people who hang the chickens on hooks before they are killed; the people who gut the intestines out of the chickens; the people who cut away the bones of the chickens; the people who package the chickens and place them in the freezer; or the people who clean the factory's machines to prepare for the next day's work.

Martha Perdomo and Fermin Tellez, of Tuzantla, Michoacan (Mexico) have been married for twenty years. Fermin came to the United States six years ago to live in Royston, Ga. The Martha followed with her six kids. At first, Martha worked in an incubator, vaccinating chicks 40 hours-a-week for $8/hour, but she had to quit to take care of her kids, especially Deysi, the youngest. Nowadays, Martha works on a farm with three chicken houses that has roosters and hens. Her job consists of cleaning, washing, packing, and taking eggs to the cooler. Martha picks up around 15,200 eggs every day from two chicken houses, which are her responsibility. " I like this work because nobody orders or scolds me," Martha said. All this work takes her 7 hours-a-day, 7 days-a-week and pays $280 a week. While Adriana, her daughter-in-law, is responsible for the third chicken house, cleaning, washing and packing around 7,600 eggs everyday. Although Adriana works 4 hours-a-day, 7 days-a-week, she only earns $120 a week. Because Martha's family lives in a trailer owned by the farmer, they do not have to pay rent, water, electricity or telephone bills. The owner lives nearby in a big and beautiful home he recently built. "My biggest wish is to save money to go back to Mexico to reunite with my family," Martha said.



Maria Ivañez and Filiberto Gonzalez, of Cofradia, Nayarit (Mexico) have been married for eight years and they have two kids. Seven years ago, the family moved to Florida where only Filiberto worked and Maria took care of their children. After establishing themselves in Nicholson, Ga., Maria worked for seven months at Palmer's Meat where she processed beef, pork and venison for $7.50/hour, for 35 hours a week. Now, Maria works in a chicken farm picking up around 60 dead chickens a day. This work takes less than 3 hours a day, 7 days a week. Maria doesn't receive pay, but only receives a $200 bonus every five weeks. " I would like to find another job and buy a house," Maria said. Maria's family lives in a trailer near 6 chicken houses where she works in exchange for rent, water and waste, but still must pay for electricity, telephone, cable and cellular phone bills. "I like the United States, because with effort and a lot of work you can live a better life. I wouldn't like to go back to Mexico because work is scarce and I don't want my kids to suffer like me," Maria said.


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