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Marzo / March 2006 Vol. 3 Número / Issue 12 |
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Olivia y Carl Mickalonis, madre, hijo y compañeros universitarios.por Nora Cobb Aunque no es algo muy común que un hijo y su madre asistan a la universisdad al mimo tiempo, en el caso de Olivia y Carl Mickalonis, éste es el caso. Cuando Carl se enteró que su madre planeaba asistir a la Universidad de Georgia al mismo tiempo que él, le cogió por sorpresa. "Al principio, pensé, ¿por qué?, pero ahora sé que es una muy buena oportunidad para ella", dijo Carl. Olivia, actualmente estudiante de post-grado en el área de arquitectura de jardinería , regresó a la universidad para licenciarse y así servir de sustento a su familia y poder pagar las medicinas de su esposo, Mike, quien fue diagnosticado con encefalitis hace ya siete años y ahora está en tratamiento como paciente de Alzheimer. Tanto la madre como el hijo nacieron en San Antonio, Texas y son de descendencia mexicana. Olivia, mexicana de segunda generación, se graduó de la Universidad de Texas en 1973 con una licenciatura en Artes y Letras. Ella se mantiene en contacto con su familia mexicana a través de cartas. Algún día, a ella le gustaría mudarse a México. Después de graduarse, Olivia espera terminar su internado, obtener su licenciatura y servir de profesora a nivel universitario, "tal vez en México", dice con entusiasmo.Olivia ha vivido en diferentes estados de Estados Unidos y ahora a los 53 años tiene un amplio currículo. Olivia ha trabajado para el representante de Puerto Rico en Washington, D.C., ha sido oficial de inteligencia de la armada, ha servido como analísta de política extranjera para la CIA, dueña de su propio negocio en diseños de jardinería y gerente de operaciones de jardinería en Augusta, Georgia. Sin embargo, ahora Olivia piensa que es hora de hacer sus sueños realidad obteniendo una maestría en su materia preferida. "Mi interés en diseño ambiental me viene desde mi niñez, odio estar encerrada", dice con mucho énfasis. Cuando era niña, Olivia cortaba el césped y sembraba arbustos en la casa de sus vecinos. Después de un proceso de selección muy riguroso, Olivia fue seleccionada como una de los 15 estudiantes entre los 60 que aplicaron al Colegio de Arquitectura en Diseño de Jardinería. Este programa se concentra en hacer ver los exteriores de los edificios estéticamente agradables. Su profesor de diseño ambiental, Brian J. La Haie, comenta, " Olivia se presentó my determinada y llena de pasión al entrar en nuestro programa, lo cual resaltó entre los miembros del comité de selección". Como la mayoría de los estudiantes universitarios, Olivia y Carl, admiten cansansio en sus estudios, ya que están tomando de 16 a 13 horas de creditos cada uno. Sin embargo, ésto no significa que estén fallando de ninguna manera en sus estudios. El profesor La Haie describe a Olivia como, "una fuerza estabilizadora en el salón de clase". Añade, "su entusiasmo es contagioso y su ética de trabajo es como ninguna otra". Olivia está muy orgullosa de que a sus 53 años de edad tiene la oportunidad de regresar a la universidad y admite, "que a los perros viejos sí se les puede enseñar nuevos trucos". Su profesor comenta que ella, "se esfuerza mucho para dejar su ideas arquitectónicas, previamente consevidas, a un lado y abrir paso a la diversidad de jardinería que se encuentra en la actualidad en éste tipo de arquitectura". Con una altura de 6'6" y exhibiendo los rasgos lituanos de su padre, Carl está cerca de graduarse en mayo del 2006 en Economía. Carl, al cual su madre considera como modesto y tímido, es miembro de la Sociedad Académica de Honores de Delta Epsilon Iota y de la Sociedad Nacional de Universitarios. Después de graduarse este año, Carl continuará estudiando una maestría y piensa seguir una carrera en planificación de ciudades y regiones. "Pparece que sigo los pasos de mi madre", admite Carl, mientras le da una palmadita a su madre en la espalda. Como miembros de la comunidad hispana, los dos intentan combatir el estereotipo negativo acerca de la cultura mexicana. Carl quiere borrar cualquier estereoptipo a través de su perspectiva en economía. El quiere informar y educar sobre que los trabajadores mexicanos no están quitando los trabajos a ningún estadounidense, sino que están haciendo esos trabajos que los demás no quiere hacer, como el trabajo en las polleras. Olivia contribuye a la cultura hispana en Athens siendo miembro de la Iglesia Católica San José y donando ropa y comida. Olivia ha empleado a muchos inmigrantes mexicanos para tabajar en su negocio de jardinería que tuvo antes de entrar a la universidad. En la actualidad, ella se mantiene en contacto con organizaciones de la Universidad de Georgia como CLACS (Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe), cuyos miembros buscan voluntarios, como Olivia, para que diseñen jardínes para las personas sin recursos y para las escuelas. Olivia también pertenece a GSLA (Estudiantes de Architectura de Jardínes de Georgia), donde los miembros discuten eventos que se llevarán a cabo enAthens, en Georgia y a nivel nacional e internacional. Aunque madre e hijo se ven de vez en cuando en la universidad como "barcos que se cruzan en la noche", según Olivia, ellos no son solamente una inspiración para otras madres e hijos, sino que inspiran a toda la comunidad hispana. Olivia es prueba de que cualquier persona que en realidad lo desee puede regresar a estudiar. Sea o no sea una inspiración para sus compañeros de clase, Olivia está segura de una cosa, "mi hijo está orgulloso de mi", dice sonriendo. |
Olivia and Carl Mickalonis, mother, son, and university peersby Nora Cobb Although it is quite unusual for a mother and her son to attend college together, for Oliva and Carl Mickalonis, this is the case. When Carl found out that his mother would be attending the University of Georgia with him, he was caught by surprise. "At first, I thought, why, but now I know that this is a good opportunity for her," he states. Olivia, a graduate student in landscape architecture, went back to school to earn a degree so that she could support her family and afford medication for her husband Mike, who contracted encephalitis seven years ago and is now being treated as an Alzheimer's patient. Both mother and son were born in San Antonio, Texas and are of Mexican descent. Olivia, a second generation Mexican, who graduated from the University of Texas in 1973 with a bachelors in Humanities, keeps in close contact with her family in Mexico by writing letters. At some point, Olivia hopes to relocate to Mexico. Upon graduating, Olivia plans on completing an internship, getting her license and teaching at the university level, "perhaps in Mexico," she relates with enthusiasm.![]() Olivia has lived throughout the United States and in her 53 years has had a wide variety of careers. She worked for the Representative from Puerto Rico in Washington, D.C., has been an Army Intelligence Officer, CIA Foreign Policy Analyst, landscape business owner and Landscape Operations Manager for the city of Augusta, Georgia. However, Olivia thought it was time to pursue her true interest while earning a Master's degree. "My interest in environmental design stems from childhood, I hate being indoors," she repeats emphatically. As a child, Olivia mowed lawns and planted shrubbery for her neighbors. After a rigorous process, Olivia was selected out of the 60 who applied to fill one of the 15 available spots in the landscape architecture graduate program, a field that is all about making the outdoors look aesthetically pleasing. In the words of Associate Professor and studio critic, Brian J. LaHaie, "Olivia was determined and passionate about her intention to join the program, [which] caught the attention of the selection committee." Like most college students, Olivia and Carl attribute their lack of sleep to their heavy work load, with 16 and 13 credit hours, respectively. However, this does not mean that they are falling behind on their work. Professor LaHaie describes Olivia as "a stabilizing force in the classroom". He adds, "her enthusiasm is contagious and her work ethic is second to none". Olivia is proud of being 53 years old and back in school, she believes, "old dawgs can be taught new tricks" and as Professor LaHaie notes, "she is working hard to overcome her preconceived ideas about landscape architecture and is becoming more open to the diversity of challenges facing contemporary landscape architects". Standing at 6'6 and exhibiting his father's Lithuanian traits, her son Carl is a senior majoring in Economics. Carl, who his mother considers modest and shy, is a member of the Academic Honors Society, Delta Epsilon Iota, and the National Society of Collegiate Scholars. Upon graduating this year, Carl will continue on to get a Master's degree and will most likely pursue a career in city and regional planning. "It looks like I will follow in her footsteps," Carl says, as he leans over and pats his mother on the back. As members of the Hispanic community, both intend to fight negative stereotypes about the Mexican culture. Carl intends to achieve this goal through an economic perspective. He will inform people that Mexican workers are not stealing American jobs, but rather performing those duties that Americans would not consider such as working in the poultry industry. Olivia contributes to local Latinos as an active member of St. Joseph's Catholic Church and has been an asset to the Hispanic community by donating clothes and food. In the past, Olivia has employed many Mexican immigrants in her private landscape business. Currently, she remains in contact with UGA organizations such as CLACS (Center for American and Caribbean Studies), which seeks volunteers like Olivia to design landscapes for under- privileged families or schools. Olivia is also a member of GSLA (Georgia Students of Landscape Architecture) in which members discuss upcoming events related to landscape architecture on the city, state, national and international level. Although mother and son have only encountered each other on campus on one occasion, these "boats in the night," as Olivia dubs Carl and herself, are not only an inspiration to other mothers and sons but to the Hispanic community at large. Olivia is proof that anyone can go back to school if he or she wills it. Whether or not she is an inspiration to her peers, Olivia is certain of one thing, "my son is proud of me," she says smiling. |
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