Deciembre / December 2004
Vol. 2 Número / Issue 9
Revista/Magazine
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Elecciones "hispanas"

por Jorge Ramos

En medio del caos electoral, que por segunda ocasión en cuatro años empañó las votaciones en Estados Unidos, hay dos extraordinarias historias que rescatar: la de Mel martínez y la de Ken Salazar.

Mientras el resto de los estadounidenses se sumergían en los detalles de la ley electoral del estado de Ohio, los más de 40 millones de latinos que viven en Estados Unidos se emocionaban al ver que dos hispanos, ¡dos!, llegaban al senado en Washington. Desde 1964 no se elegía a un hispano al senado estadounidense y sólo habían existido tres en la historia. Pero la historia cambió este dos de noviembre.

El republicano Mel Martínez, un cubano de 58 años, venció tras una durísima y muy sucia campaña en la Florida a su contrincante demócrata, Betty Castor. Mel, que llegó solo de Cuba a Estados Unidos a los 15 años, será también el único inmigrante dentro del senado estadounidense.

El demócrata Ken Salazar, de origen mexicano, le ganó al magnate de la industria cervecera de Colorado, el republicano Pete Coors. La familia de Salazar lleva 12 generaciones viviendo en Nuevo México y en Colorado, es decir, antes de que esos territorios pasaran a manos de Estados Unidos en 1848. La familia de Ken Salazar no cruzó la frontera; la frontera los cruzó a ellos.

La combinación senatorial hispana no podía ser más balanceada: un republicano y un demócrata, un cubano y un mexicoamericano, un conservador y un liberal. Los latinos de Estados Unidos, que tanto han sufrido de falta de liderazgo, ahora tienen dos personas que peleen por sus asuntos. Lo curioso es que ambos ganaron sus puestos en el senado enfatizando su asimilación al estilo de vida estadounidense y no su hispanidad.

A pesar de lo anterior, no queda la menor duda de que Ken y Mel tendrán un oído bien afinado a las preocupaciones de los latinos. El discurso de aceptación de Ken en Denver, Colorado, estuvo acompañado de gritos de "Sí se puede, sí se puede". Y en una de sus entrevistas después de autoproclamarse ganador, Mel Martínez aseguró que "primero tendremos que atender el asunto de la inmigración".

La presencia de Mel y Ken en el senado estadounidense es una oportunidad única para que América Latina se convierta en una prioridad de la política exterior de Estados Unidos. No habrá presidente y alto funcionario latinoamericano que visite Washington que no pase por las oficinas de estos dos senadores electos. Además, los dos hablan bien el español (en especial Martínez). Y cualquier tema de importancia que afecte al continente, desde una reforma migratoria hasta la revisión de los acuerdos de libre comercio, el plan Colombia y la crisis permanente de Venezuela, tendrá por fin un par de interlocutores para ser debatido en el senado de Estados Unidos.

Quizás una de las primeras batallas de estos dos nuevos senadores sea la de detener el clima antiinmigrante que prevalece en Estados Unidos tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001. Y como ejemplo basta mencionar la llamada Propuesta 200, aprobada este dos de noviembre por la mayoría de los votantes en Arizona, que amenaza con acusaciones criminales a todos aquellos funcionarios públicos, policías y doctores, entre otros, que no denuncien a inmigrantes indocumentados que soliciten servicios públicos. La Propuesta 200 huele a discriminación, ignorancia y racismo.

Ken y Mel se acaban de convertir en miembros de uno de los clubes más exclusivos del mundo. La amplia mayoría de los 100 senadores está conformada por hombres blancos anglosajones; únicamente un afroamericano, Barack Obama, forma parte del club. Pero en su limitado número radica también su importancia e influencia. Un congresista o representante puede pasar desapercibido entre sus 434 compañeros. Un senador no. Mel y Ken, un par de desconocidos a nivel nacional, están a punto de entrar a las ligas mayores de la política de Estados Unidos.

Mientras que la mayoría de los estadounidenses votaban incitados por el miedo y veían confusión e incertidumbre en los resultados de las elecciones presidenciales, los hispanos redescubrían la esperanza. Las familias hispanas tienen ahora a dos personas a quienes apuntar con orgullo cuando sus hijos no sepan qué quieren ser de grandes. El mensaje es inequívoco: "Si Mel y Ken pudieron, mi hijo, tú también puedes".

Ahora, ¿qué podemos esperar en el futro? Un juez latino en la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos. Pero, por ahora, los hispanos ya tienen más de una veintena de congresistas, a un gobernador, Bill Richardson López, de Nuevo México, y ahora, por fin, han encontrado su voz en el senado. Y no cabe duda que dos pueden gritar más que uno.


"Hispanic" Elections

by Jorge Ramos

Amid electoral chaos, that for the first time in four years tarnished voting in the Untied States, there are two extraordinary stories to rescue: that of Mel Martinez and Ken Salazar.

While the rest of the United States submerge themselves in the details of electoral law in the state of Ohio, the more than 40 million Latinos living in the United States are excited to see two Hispanics, two, reach the senate in Washington. A Hispanic has not been elected to the Senate since 1964 and there have only been three in senate history. But history changed on Nov. 2.

Republican Mel Martinez, a 58-year-old Cuban, won in a very long and dirty campaign in Florida against his opponent, Democrat Betty Castor. Mel, who arrived from Cuba to the United States alone at age 15, will also be the only immigrant within the United States Senate.

Democrat Ken Salazar, with Mexican roots, defeated Pete Coors, the tycoon of the beer industry in Colorado. Salazar's family has lived for 12 generations in New Mexico and Colorado, long before these territories became a part of the Untied Stated in 1848. Ken Salazar's family didn't cross the border, the border crossed them.

The senatorial combination could not be more balanced: a republican and a democrat, a Cuban and a Mexican, a conservative and a liberal. Latinos from the United States, who have suffered from a lack of leadership, now have two people fighting for their issues. What's curious is that both won their places in the senate emphasizing their assimilation to the American way of life, not their Hispanic roots. Despite the latter, not a doubt exists that Ken and Mel will be well in tuned to the worries of Latinos. Ken's acceptance speech in Denver, Colorado was accompanied by shouts of "Sí se puede, sí se puede" (It can be done). And in one of his interviews after his self-proclaimed victory; Mel Martinez assured that "first we have to attend the issue of immigration."

Mel and Ken's presence in the senate is a rare opportunity for Latin America to become a priority in the international policy of the United States. No Latin American president or high civil employee will visit Washington without passing by the offices of these two elected senators. Additionally, the two speak Spanish well (especially Martinez). And whatever important issues that affect the continent, from migratory reform to the revision of the free trade agreements, to the Colombia plan and the permanent crisis in Venezuela, there will finally be a pair of interlocutors.

Perhaps one of the first battles these two new senators will face will be stopping the anti-immigration climate that prevails in the United States after the terrorist attacks of September 11, 2001. And as an example it is worth mentioning Proposition 200, approved this Nov. 2 by the majority of voters in Arizona, which threatens all public functionaries, politicians and doctors, among others, with criminal charges if they don't turn in undocumented immigrants that solicit public services. Proposition 200 reeks of discrimination, ignorance and racism.

Ken and Mel have just converted into members of the most exclusive clubs in the world; Anglo-Saxon white males comprise the large majority of the 100 senators; only one African-American, Barack Obama, is part of the club. But in their limited number relies their importance and influence. A congressperson or representative can pass unnoticed among their 434 partners. Not a senator. Mel and Ken, a pair of unknowns at a national level, are about to enter the major leagues of United States politics.

While the majority of Americans voted incited by fear and saw confusion and uncertainty in the results of the Presidential election, Hispanics rediscovered hope. Hispanic families now have two people to whom they can point to with pride when their children don't know what they want to be when they grow up. The message is unmistakable: "If Mel and Ken could do it, my child, so can you."

Now, what can we hope for in the future? A Latino judge in the Supreme Court of Justice in the United States. But for now, Hispanics have more than a score of congress people, a governor, Bill Richardson Lopez of New Mexico, and now, finally, they have found a voice in the senate. And there is no doubt that two can yell louder than one.


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