Octubre / October 2004
Vol. 2 Número / Issue 7
Revista/Magazine
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Opinión Política

Actitudes de votantes hispanos maduran con mayor rapidez que las de los políticos

por J.R. Gonzales

En la medida que cada oleada sucesiva de inmigrantes ha llegado a los Estados Unidos y ocupado su papel en la corriente económica, con el transcurso del tiempo, sus actitudes y preferencias han cambiado. Resulta razonable entonces que las preocupaciones de un inmigrante reciente se transformen considerablemente cuando compre una vivienda, inicie un negocio y comience una familia en su nuevo país.

Esta evolución la están experimentando ahora los hispanos. Un nuevo estudio confirma que cuando cifras significativas de hispanos inician negocios y comienzan familias, sus puntos de vista políticos cambian en una forma que nadie habría podido imaginar.

En un electorado estrechamente dividido como éste, con tanto que poner en juego este año de comicios, el despertar hispano es un fenómeno que los líderes políticos de ambos partidos ignoran, a su cuenta y riesgo.

Un reciente estudio realizado por Impacto Group LLC confirma que en la medida que los hispanos siguen a otros grupos de inmigrantes en el camino al cumplimiento del "sueño americano", sus valores y aspiraciones se transforman, al igual que sus perspectivas políticas. De forma similar a los irlandeses, italianos y europeos del Este, los hispanos se están integrando a la corriente principal. Y al hacerlo, aquellos que están ubicados en el sitio más alto de la escala económica se hacen más propensos a votar, y de repente sus votos están estimulados por un mayor interés en las cuestiones económicas.

Mientras los líderes de ambos partidos políticos se debaten en torno a las sutilezas de la política migratoria, los hispanos han creado más de dos millones de pequeños negocios exitosos, muchos de éstos en estados "decisivos" como la Florida y Nuevo México. Ellos afrontan riesgos económicos, trabajan duro y crean empleos. También ponen su sangre y su sudor en esos pequeños negocios, que consideran una herencia para sus hijos.

Y son precisamente los propietarios de esos negocios, esta nueva comunidad de empresarios hispanos y sus respectivas familias, quienes podrían determinar si el presidente Bush podrá igualar o superar su proeza de ganar el 35 por ciento del voto hispano en el 2000, y, en el proceso, poner en acción el voto hispano por primera vez en la historia reciente.

El estudio de Impacto encuestó a propietarios hispanos de negocios en Arizona, California, Florida, Nevada y Nuevo México, propensos a votar en las próximas elecciones de noviembre. Entre los resultados de la investigación figuran los siguientes:

1) Ocho de cada 10 dueños hispanos de negocios encuestados creen que el impuesto federal a la propiedad conocido como "Impuesto de Transferencia" es injusto, mientras que el 71 por ciento aseguró que apoyaría a los candidatos que se oponen al mismo.

2) Sólo uno de cada tres dueños hispanos de negocios ha podido tomar medidas para prepararse con vistas a la tasa del 41 al 49 por ciento del Impuesto de Transferencia.

3) Uno de cada cuatro cree que sus herederos se verían obligados a vender al menos parte del negocio para abonar el Impuesto de Transferencia. La mitad de los participantes conocen un negocio de propiedad hispana que ha confrontado problemas para el pago del impuesto, incluyendo algunos que han tenido que liquidar.

4) La minoría de los negocios de propiedad hispana que han podido tomar medidas para reducir la responsabilidad ante el Impuesto de Transferencia, aseguran que constituye un obstáculo para la habilidad de cumplir los objetivos de la compañía, al dedicar tiempo, energía y recursos a asuntos ajenos al esfuerzo productivo.

Lo que está ocurriendo es que en la medida que los hispanos comienzan a alcanzar el "sueño americano", se concentran mucho más en mantenerlo y transferir sus éxitos ganados con esfuerzo a la próxima generación. Si bien persisten algunas cuestiones preocupantes como la inmigración, la atención médica y la educación, en particular; hay otros temas, como el rechazo al Impuesto de Transferencia, que están comenzando a ocupar una posición primordial.

Estos propietarios hispanos de negocios han emprendido enormes riesgos financieros. Con frecuencia, tuvieron que pedir dinero prestado a amigos y familiares para la creación de sus negocios y para mantenerlos a flote. Por todo esto, sienten una especial responsabilidad, como hispanos, de transferir a sus hijos todo lo que han logrado edificar.

A diferencia de otras oleadas previas de inmigrantes, que transfirieron los resultados de sus esfuerzos a generaciones exitosas; la mitad de las haciendas, establecimientos y negocios creados por jóvenes empresarios hispanos será confiscado por el gobierno, como pago de un impuesto a la propiedad. El crecimiento de una clase alta de hispanos estadounidenses, surgida de largas horas de trabajo por los jóvenes inmigrantes optimistas e idealistas de hoy; podría detenerse.

Al menos en lo que respecta al Impuesto de Transferencia, los votantes hispanos están madurando con mayor rapidez que las actitudes de la clase política de artífices de la palabra, generadores de opinión, hacedores de imágenes y candidatos que prolifera en los Estados Unidos. Los hispanos saben de sobra que el impuesto pone en peligro todo aquello por lo que tanto han trabajado, y quieren eliminarlo. Para ello, apoyarán a los candidatos que compartan ese mismo punto de vista, independientemente del partido a que pertenezcan.

Y la clase política de la nación debe ponerse a tono con esta realidad, por su propio bien.

J.R. Gonzales, Presidente de la Cámara de Comercio Hispana de los Estados Unidos, escribió este artículo de opinión.

Political Opinion

Hispanic Voter Attitudes Maturing Faster than Politicians

by J.R. Gonzales

As each successive wave of immigrants has come to America and taken its place in the economic mainstream, with time, its attitudes and preferences have changed. It only stands to reason that the concerns of a recent immigrant will change greatly as that individual buys a home, opens a business and raises a family in the new country.

This evolution is now happening to Hispanics. A new study confirms that as significant numbers of Hispanics begin to open businesses and raise families, their political views are changing in ways one wouldn't have anticipated.

In a closely-divided electorate like this one, with so much at stake this year, the Hispanic awakening is a phenomenon that political leaders in both parties ignore at their peril.

A new study by Impacto Group LLC confirms that as Hispanics follow other immigrant groups on the path toward fulfilling the American dream, their values and aspirations change -- and so, too, does their political outlook. Just like the Irish, the Italians and the Eastern Europeans before them, Hispanics are joining the mainstream. As they do, those higher up the economic ladder become the most likely to vote, and their votes are suddenly driven by an expanding interest in economic issues.

While leaders in both political Parties argue the niceties of immigration policy, Hispanics have opened more than two million successful small businesses, many of them in "battleground" states like Florida and New Mexico. They take financial risks, work hard and create jobs. They put their own sweat and blood into these small businesses, which they see as their legacy to their children.

It's the owners of these businesses, this new community of Hispanic entrepreneurs and their families, who may well determine whether President Bush can match or exceed his 2000 feat of garnering 35 percent of the Hispanic vote and, in the process, put the Hispanic vote in play for the first time in recent memory.

The Impacto study examined Hispanic business owners in Arizona, California, Florida, Nevada and New Mexico who are likely to vote in the November elections. Among the results:

1) 8 out of 10 of Hispanic business owners questioned believe federal estate taxes, known as the "Death Tax," is unfair, and 71% say they'll support candidates who oppose it.

2) Only 1 Hispanic business owner in 3 has been able to take any steps whatsoever, to prepare for the Death Tax's 41-49 percent rate.

3) One in four believes that their heirs will be forced to sell off at least part of their businesses to pay the Death Tax. Half the respondents already know a Hispanic-owned business that has had trouble paying the tax, including some that have been forced to liquidate.

4) The minority of Hispanic-owned businesses that have been able to take steps to reduce their Death Tax liability say that it's detracting from their ability to meet company goals by channeling time, energy and resources away from productive endeavors.



What's happening here is that as Hispanics begin achieving the American Dream, they become more focused on keeping it - passing their hard-earned success to the next generation. While other issues continue to be of concern - immigration, health care and education, in particular - new issues like repeal of the Death Tax begin to move forward.

These Hispanic business owners have undertaken enormous financial risk: often, they were forced to borrow from friends and family to build their businesses and keep them afloat, and they feel a unique responsibility, as Hispanics, to pass on what they've built to their children.

Unlike previous waves of immigrants, who passed the results of their hard labor on to successive generations, half the value of the farms, shops and businesses now being built by pioneering young Hispanic entrepreneurs will instead be confiscated by Uncle Sam, to pay an estate tax. The growth of a Hispanic-American upper class, rising from the long hours of hard work by today's hopeful, idealistic young immigrants, may well be stifled.

When it comes to the Death Tax at least, Hispanic voters are maturing far faster than the attitudes of America's political class of wordsmiths, spin-miesters, image-makers and candidates. They know the tax jeopardizes everything they've worked for, they want it repealed, and they're going to support candidates who'll do so - regardless of their Party.

For their own good, the nation's political class had better catch up.


J.R. Gonzales, President United States Hispanic Chamber of Commerce, submitted the opinion editorial.

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