![]() |
Julio / July 2004 Vol. 2 Número / Issue 4 |
| Para la página central, haz click aqui / Click here for Home Page | |
|
Fraude Tarjetas telefónicas propagadaspor Patricia Villegas La búsqueda de productos de bajo precio hace que varios inmigrantes en los Estados Unidos sean víctimas de fraude. Las empresas de tarjetas de teléfono más que nunca han expandido su alcance a los bolsillos de los inmigrantes de este país, inmigrantes para quienes las llamadas telefónicas internacionales son necesarias por ser el modo más sencillo de comunicación con sus familias y amigos en el extranjero.La industria de las tarjetas de teléfono es un creciente negocio millonario y los usuarios hispanos y otras monorías constituyen su centro. Los inmigrantes, principalmente aquellos sin documentos, confían plénamente en las tarjetas telefónicas prepagas. Usar tarjetas telefónicas es a menudo más barato que contratar un servicio de telefonía de larga distancia. En Georgia no hay reglamentación que ofrezca inforamnción al consumidor sobre el usuario de tarjetas de teléfono. Esta falta de regulación es compartida en varios estados en los Estados Unidos. Con un préstamo de 'Venture Fund' de la oficina del Presidente de la Universidad de Georgia (UGA), la Dra. Julia Marlowe y 20 estudiantes bilingües de UGA estudiaron de cerca este problema. El equipo decidió investigar los costos reales de las tarjetas compradas, expresadas en costo por minuto y obtener información sobre los cargos y servicios de las empresas llamando al servicio de atención al cliente. Reunieron datos de 250 tarjetas de teléfono prepagas llamando a los siguiente países: Argentina, Colombia, Guatemala, México, Nicaragua, Perú, España y Uruguay. Los estudiantes recibieron tarjetas y llamaron a esos países. Los resultados finales del estudio estarán disponibles este verano del 2004, pero los resultados preliminares ya demostraron que existen problemas recurrentes con las tarjetas de teléfono prepagas. A menudo hay tarifas ocultas de conexión y de servicio. Muchas tarjetas cobraron cargos de servicio exorbitantes, dejando al cliente con poco o sin dinero. Cuando se llama al servicio de atención al cliente, es difícil comunicarse o localizar un operador que hable español. El costo por minuto no está disponible en la tarjeta o cuando se llama, consecuentemente se hace más difícil para el consumidor saber el precio por minuto incluyendo las tarifas ocultas. De las 117 tarjetas usadas en los resultados preliminares, 92 fueron de un valor de cinco dólares, 14 de 10 dólares y 11 de varios precios. Las 11 tarjetas que fueron compradas a diversos valores eran tarjetas promocionales ofrecidas a precios especiales por comercios como Wal-Mart. Estas tarjetas eran de la compañías de teléfono AT&T, Sprint y MCI. En todas estas tarjetas, el más bajo precio esperado era de dos centavos por minuto. El costo esperado más alto era de un dólar por minuto. Estos costes fueron calculados sobre la base del némero de minutos que estaba disponible cuando se hizo la llamada inicial. El costo real más bajo fue de tres centavos por minuto y el costo real más alto fue un asombroso 3,15 dólares por minuto. Estos resultados fueron calculados basándose en el número de minutos que realmente fueron recibidos cuando se usó la tarjeta. La diferencia promedio en costo por minuto entre el precio esperado y el precio real fue de 11,7 centavos por minuto. Por su parte, la diferencia más baja era de cero y la mas alta era de 2,48 dólares por minuto. La diferencia promedio fue de alrededor del 90 por ciento, es decir, un consumidor puede esperar pagar 90 por ciento más que el precio que es indicado al hacer la primera llamada. Al usar cada una de las tarjetas, se llamó al número de atención al cliente especificado en el reverso de la tarjeta para preguntar sobre tarifas y costos. Los estudiantes pudieron comunicarse con el servicio de atención al cliente en el 75 por ciento de los casos. En el otro 25 por ciento, había línea ocupada repetidamente o los estudiantes fueron puestos en espera por más de cinco minutos. Se hicieron tres intentos de conseguir el servicio de atención al cliente. Del 75 por ciento de los casos en los cuales el servicio de atención al cliente estaba disponible, hubo un 91 por ciento de éxito al obtener información. El restante 9 por ciento fueron situaciones en las cuales había una grabación o el representante de atención al cliente no brindó información. Otro problema fue que las empresas engañan al consumidor redondeando la fracción de un minuto. De los representantes de atención al cliente, sólo el 51 por ciento brindó información sobre el redondeo de los minutos. De esas 51 tarjetas, 35 dijeron que una fracción de minuto era redondeada a un minuto, dos dijeron a dos minutos, 16 a tres minutos y tres rondeaban a un sorprendente número de ocho minutos. Muchas familias viven separadas en distintos países. El engaño en las tarjetas de teléfono prepagas no debería ser un obstáculo para poder mantenerse en contacto. La próxima vez que vaya a comprar una tarjetas de teléfono, mantenga un registro de la cantidad de minutos que recibe, comparando lo que se le dice con lo que realmente está pagando. |
Fraud Problems with Pre-Paid Phone Cardsby Patricia Villegas The search for the best deal unwittingly lures many immigrants in the United States into the jaws of consumer fraud. Calling card companies more than ever, have expanded their reach into the pockets of immigrants in this country, immigrants for whom international telephone calling is necessary and is the easiest mode of communication with family and friends abroad.The prepaid phone industry is a growing billion-dollar business, and ethic users make up the backbone of the prepaid phone card industry. Immigrants, especially those without documents, rely heavily on prepaid calling cards. Often, using prepaid cards is cheaper than joining a long distance calling service. In Georgia, there is no regulation requiring consumer information disclosure with prepaid calling cards. This lack of regulation is seen in most states throughout the United States. With a grant from the University of Georgia President's Venture Fund, Dr. Julia Marlowe and 20 bilingual students from the University of Georgia took a closer look at this problem. They set out to find the true costs of the cards purchased, expressed as cost per minute, and to obtain information about the companies' charges and services by calling the customer service number. Preliminary data collected from 117 prepaid calling cards are reported here. Students were assigned cards and called the following countries were called: Argentina, Colombia, Guatemala, Mexico, Nicaragua, Peru, Spain, and Uruguay. Final results of the study will be available late summer of 2004, but the preliminary findings show that there are many reoccurring problems with prepaid calling cards. Often there are hidden connection and service fees. Many of the cards charged exorbitant service charges, leaving the customer with little or no money to make any other calls. When calling the customer service number, it is difficult to get through or to speak to a Spanish-speaking operator. The cost per minute is not available on the card or when placing the call, consequently making it harder on the consumer to find out the price per minute including the hidden fees. Of 117 prepaid calling cards used in the preliminary results, 92 were purchased at $5 each, 14 cards were purchased at $10 each, and 11 cards were purchased at various prices. The 11 cards that were purchased at various prices were promotional cards offered at special prices at stores such as Wal-Mart. These cards were the AT&T, SPRINT, and MCI prepaid cards. Of all the cards, the lowest expected cost per was 2 cents per minute. The highest expected cost per minute of each card was $1.00 per minute. This was calculated based on the number of minutes that were available when the initial call was made. The lowest actual cost was 3 cents per minutes, and the highest actual cost was an astounding $3.15 per minute. This was calculated by the number of minutes that were actually received when the card was used. The average difference in cost per minute between expected and actual was 11.7 cents per minute, the lowest difference was zero and the highest difference was $2.48 per minute. The average percentage difference was close to 90%. So a consumer could expect to pay 90% more than the price that is indicated when making the first call. The customer service number that is located on the cards was called in order to answer questions about rates and fees. Students were able to reach customer service for 75% of the cards used in this project. The other 25% of cards either had a busy signal when calling customer service repeatedly or students were put on hold for an excess of 5 minutes. Three attempts were made to reach customer service. Of the 75% of cards in which customer service was available, there was a 91% success rate of acquiring information. The remaining 9% was either a recording or the customer service representative did not give out information. Another problem was that prepaid phone card companies deceive the consumer by rounding up a fraction of a minute. Of all the customer service representatives reached, only 51 of them gave any information on rounding up minutes. Of these 51 cards, 35 said a fraction of a minute was rounded up to 1 minute, 2 cards rounded up to 2 minutes, 16 rounded up to 3 minutes and 3 rounded up to a whopping 8 minutes. Families living countries apart is a fact of life. Calling card fraud, however, should not be. The next time you go to buy a prepaid calling card, keep track of the amount of minutes you receive compared to what you were told and what you paid for. |
|
| © 2004 - Athens Eco Latino & Athens Banner-Herald | ||