![]() |
Junio / June 2004 Vol. 2 Número / Issue 3 |
| Para la página central, haz click aqui / Click here for Home Page | |
Nuestras mascotaspor Zarina Galván McCarthy Recientemente tuve la oportunidad de 'visitar' mi juventud con una prima que vino a visitarnos de Colima, México. Es decir, hablamos de cosas que hicimos en nuestra juventud para relacionarnos más, ya que la distancia y diferencia de edades tienden a interferir de vez en cuando. Brevemente compartiré algo que salió de estas pláticas en honor a la "Semana de Apreciación de Mascotas" (Junio 6-12):![]() Para la mayoría de mi familia y amistades la relación que tengo con mis perros ha sido un motivo de burla: "¿Cómo los puedes dejar entrar a la casa?", "¿Apoco tuvíste que pagar para que viajaran en avión?...!si casi ni tenías dinero!". Heredé de mi mamá el amor a los animales (ella rescataba perros y gatos callejeros), pero mi 'afán' por los perros se desbordó al mudarme lejos de mi familia para ir a la universidad (desde Tijuana a Nebraska). Allá me encontré alrededor de gente disfrutando públicamente de la compañía de sus perros y así fue como, a los 22 años, adopté a mi primer perro, "Buddy", y seis meses después a "Elma", ambos de razas mixtas. Hubo muchos cambios en cuanto a organización y disciplina (cambio de residencia debido a restricciones, más gastos, horarios que seguir), pero a la larga siento que tener perros ha sido lo mejor para mi estabilidad emocional. Ellos han estado conmigo a través de momentos cruciales en mi vida: la muerte de mi mamá, la terminación de una relación de 7 años, mi matrimonio, el nacimiento de mi primer hijo. Han sido mis amigos confidentes, hermanos, hijos...un poco de todo lo positivo que en diferentes momentos de mi vida me ha hecho falta. No alcanzarían las palabras para decir lo importante que han sido para mí Buddy y Elma, a pesar de que ahora contamos con un tercer perro, "Simba". Y pues, mi conclusión es esta: Posiblemente sea más fácil para los que en algún momento hemos estado solos y lejos de nuestras familias establecer una amistad de esta magnitud con un animal, pero para mí nada se compara con el amor incondicional de un perro; con ese sentimiento de ser 'lo máximo' para otro ser viviente. ¡En serio! Los perros casi se deshacen cada vez que sus amos llegan a casa. Ni hablar. Un perro es un antídoto para la depresión; por algo se le llama 'el mejor amigo del hombre'...y de la mujer. ¿Le gustaría compartir su historia con su mascota? Envíe comentarios a zgalmccarthy@hotmail.com. |
Our Petsby Zarina Galván McCarthy I recently had an opportunity to 're-visit' my youth with a cousin who came to visit us from Climax, Mexico. In other words, we spent a lot of time talking about things each one of us has done during our youth in order to relate to each other better, intending to close up the distance and generation gap. I will briefly share something that came out of these conversations in honor of "Pet Appreciation Week" (June 6-12):For most of my family and friends the relationship I have with my dogs is somewhat of a joke: "How can you let them come inside the house!" "You paid for them to fly on the airplane with you? you hardly had any money!". I inherited a love toward animals from my mom (she used to rescue stray dogs and cats), but my passion for dogs really took off when I moved away from my family in order to attend college in Nebraska (from Tijuana, Mexico). I came across people that publicly enjoyed the company of their dogs, and at 22 I adopted my first very own dog "Buddy" and six months after that, "Elma", both of mixed breeds. There were a lot of changes (moving apartments due to pet restrictions, added expenses, schedules to follow), but in the long run having dogs has been the best thing for my emotional stability. They have been with me through crucial moments in my life: my mom's death, the dissolution of a seven year relationship, my marriage, the birth of my first son. They have been my confidants, siblings, children a little bit of everything that I have needed at different points in my life. Words cannot describe how important Buddy and Elma have been for me, even though we now have a third dog, "Simba". And so I've come to this conclusion: It is probably more likely for people who have been alone and away from family at some point in their lives to establish such a strong bond with a pet but, in my opinion, nothing compares to the unconditional love of a dog; to that feeling of being 'the best thing in the world' to another living being. Seriously! A dog almost falls apart from excitement each time his/her 'people' get home; he/she is an antidote to depression. No wonder a dog is called "man's and woman's best friend". Would you like to share your pet story? Send your comments to zgalmccarthy@hotmail.com. |
|
| © 2004 - Athens Eco Latino & Athens Banner-Herald | ||