Mayo / May 2004
Vol. 2 Número / Issue 2
Revista/Magazine
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Opinion politica

La 'Sorpresa' del 11 de septiembre

por Mario E. Delgado

La incompetencia en asuntos de seguridad nacional por parte de las agencias federales de seguridad (11 de septiembre y otros eventos) no representan ninguna sorpresa para los conocedores de la cultura burocrática en el sector público. Tampoco para los que han observado el trabajo de supervisión del Congreso y del método político de seleccionar a los directores de las agencias federales.

Los ataques terroristas y otras tragedias son el resultado de la inefectividad e ineficiencia burocrática. No fueron producto de estructuras organizativas débiles, ni de cortes presupuestarios como usualmente sucede. Fueron, más que nada, el resultado del proceso limitante y débil de la cultura actual de la 'no sorpresa' y 'lealtad primero', reforzado por la politización a la hora de elegir a los directores de agencias federales unido a una débil supervisión por parte del Congreso.

El proceso burocrático en el sector público, cuando no es supervisado como es debido, desarrolla la imposición de la 'no sorpresa', es decir, déjale saber a tu supervisor en todo momento lo que sabes y lo que piensas hacer antes de que hagas algo; y de la 'lealtad primero'Éno te desvies de la perspectiva y objetivos de tu supervisor. No hagas nada que arriesgue su imagen y carrera profesional (aunque su actuación viole la ética o misión de la organización). No demuestres más creatividad e iniciativa y si lo haces, dale crédito a él primero. Olvídate, si es necesario, de la misión y metas de la organización. Al fin y al cabo, es tu supervisor quien te evalua y a quien tienes que obedecer. El es el que determina tus objetivos y el que decide tu salario y promociones, no la organización. Además, tú, como empleado, no eres conocedor de los cambios impuestos por el 'nuevo' director de la agencia ni de la 'nueva' administración federal en Washington, la cual, desafortunadamente, cambia muy amenudo. Si se te ocurre reportar la incompetencia, violaciones de las reglas y misión de la agencia al supervisor de tu supervisor, recuerda que él está en el mismo equipo. Al director de agencia lo que le interesa es el desarrollo de su carrera política, su compromiso es con las directivas de la Casa Blanca y no con la misión de la organización. Por lo tanto, los supervisores aprenden rápido que la lealtad es más importante que la efectividad. También, que los cambios operativos son continuos y basados en complacer y no en ejecutar con integridad un proceso operativo independiente de la corriente política de moda. Si algún fallo ocurre, el cual no se pudo esconder y sale al público, los supervisores de immediato empiezan a maquillar lo que pueden y al resto le hechan la culpa a 'las sorpresas' (circumstancias inesperadas) debido a la falta de presupuesto y personal.

Los esfuerzos del Congreso por solucionar este problema no son preventivos sino resultado al daño ya hecho. Los investigadores del Congreso tampoco solicitan la perspectiva de los empleados, quienes en realidad saben lo que está pasando. Mientras tanto, muchos de los empleados que entraron a la organización con metas profesionales y de servicio al público, se contagian con la burocracia de sus jefes. Se mantienen callados y obedientes evitando en todo momento la controversia y apariencias de desapoyo. Ellos también saben que muchos de sus colegas están dispuestos a reportarlos para avanzar en sus carreras. Las técnicas de lavado de cerebro no sólo ocurren en régimenes comunistas.

Después de reconocer que existe oportunismo en todos los niveles de supervisión, no debemos sorprendernos de la tragedia del 11 de septiembre del 2001 y de otras provenientes de fallos de seguridad nacional por parte de la CIA y el FBI.

Mientras toleremos la cultura de la 'no sorpresa' y 'lealtad primero', encontraremos frecuentemente resultados muy desagradables e inesperados. Los cambios estructurales por si solos, sin una supervisión constante y alerta, no podrán cambiar la llegada de eventos inesperados y funestos. La solución no está en cuestiones de presupuestos, sino de principios y de vigilancia congresional efectiva. Es cuestión de cultura y no de estructura; de supervisión y vigilancia de las organizaciones. Es un asunto de enfoque claro y constante en apoyo a la misión de la institución y no del ego y oportunismo político de sus dirigentes.

Mario E. Delgado es economista con 18 años de experiencia y reside en Gainesville, Georgia.

Political Opinion

Suprises from 'No Surprise'

by Mario E. Delgado

The intelligence voids and incompetence uncovered throughout our Federal intelligence community related to the 9/11 "surprise", is of no surprise to observers of bureaucratic behavior and political "oversight" practices. The 9/11 tragedy was not a product of defective structures or insufficient resources, but of the prevalent culture of "no surprise" and "loyalty first" inherent in our public bureaucracies and evolving from ineffective congressional oversight.

Public bureaucracy's processes when unmonitored by its top management, i.e. Congress, develop an employee controlling culture of "no surprise" (let your supervisor know what you know and what you plan to do before you do it) and "loyalty first" (don't deviate from your supervisor's perspectives, nor risk damaging his image). Be always wary and aware of what you do that may compromise the reputation of your superiors. Don't show more initiative and creativity than they do, and if you do, let them appear as if deserving the credit. Never mind the objectives of the organization, your supervisor ultimately determines the acceptability of your performance and your assignments and promotions.

Congressional oversight usually stops at agency administrator and upper management levels (main culprits of the operational decay). They are not preventive in nature, are often undertaken after the fact, and usually bypass the rank and file's take on the events. The culture of implied coercion and missed opportunities goes unnoticed until disaster strikes. All the while, agencies' operating procedures are adapted to the personal preferences of immediate supervisors at the expense of the overall effectiveness and efficiency. Supervisors are left alone by their managers to do their thing, as long as they meet their expectations. Supervisors and managers alike hide the failures they can and exaggerate the circumstances behind what they can not justify, all under the protection of the "no surprise" and "loyalty first" culture and absent oversight.

In the mean time, initially idealistic and mission oriented "foot soldiers" become cynical about the organization's objectives while loosing their creativity and initiative. They remain quiet and compliant to stay out of trouble and become eligible for the next promotion or favorable transfer. They avoid controversy and involvement with issues that could make them appear wanting to "rock the boat". They are further intimidated by the presence of coworkers bucking for promotions and a quick reward by informing supervisors of disloyal underlings. The real dedicated and idealistic employees soon fly the coup out of frustration or from being blackballed as a "trouble maker" and not a "team player". Who said that brainwashing and social controls are only products of communist regimes?

Why should we be surprised about 9/11 or other similar failures if our bureaucracies are allowed, if not designed, to shrink and shriek their scope as a matter of daily operating procedure? As long as we tolerate a culture of "no surprise" and "loyalty first", we will find our national experiences full of unpleasant surprises. No amount of structural re-engineering or size will solve these failures. It is not a matter of budgets but of values and effective oversight. It is a function of organizational culture and not structure; of direct congressional ground floor oversight and not media grandstanding. It is an issue of being goal and not ego oriented.

Mario E. Delgado is an economist with 18 years of experience and resides in Gainesville, Georgia.

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