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Abril / April 2004 Vol. 2 Número / Issue 1 |
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Opinion política ¿Quién puede discutir con "Dios dice que es así?"por Kelly McChesney Los estadounidenses, en general, han sido siempre críticos acerca de la homosexualidad y la religión es un factor determinante de esta actitud. Casi la mitad de los estadounidenses opinan que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un pecado y, de esta mitad, el 76 por ciento se considera religioso. El actual gobierno y algunos grupos radicales están dispuestos a censurar lo que consideran un comportamiento ofensivo. Sin embargo, una enmienda que excluye a un grupo específico de personas de los derechos que tiene el resto de estadounidenses es un prejuicio. La mayoría de los votantes que apoyan a Bush tienen la misma opinión al respecto: más del 78 por ciento se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo. El Partido Demó-crata se encuentra dividido en este asunto y esto lo debilita (pewforum.org). El candidato demócrata a la presidencia John Kerry ha dicho que su oposición en este tema surge de "la de-finición religiosa de matrimonio". A pesar de su opinión personal, Kerry rechaza la legislación federal de 1996 que limita el matri-monio a la unión entre un hombre y una mujer. Según aclaró Kerry, "apoyo la unión civil y los derechos de estas parejas. Pienso que el debate no debería concentrarse tanto en la definición de matrimonio sino en los derechos que corresponden a las personas". Bush argumenta que "el matrimonio no puede ser separado de sus raíces culturales, religiosas y naturales sin que ello no de lugar a un debilitamiento de su influencia positiva en la sociedad". Sin embargo, Dale Carpenter, profesor de Derecho y Orientación Sexual en el departamento de Leyes de la Universidad de Minnesota, tiene una opinión distinta. Sostiene que el matrimonio entre personas del mismo sexo favorecería a la "estabilidad y el compromiso" en las "relaciones y en la vida homosexual," lo cual "sería beneficioso para todos". Otra razón favorable para la instauración de este tipo de matrimonio es la adopción. Los padres de familia aprueban en mayor medida el reconocimiento legal del matrimonio homosexual en comparación a aquellos que no son padres; también, un 54 por ciento de los padres creen que las parejas homosexuales pueden ser tan buenos padres como los heterosexuales (pewforum.org). Al concentrarse sólo en el aspecto religioso, el Presidente está excluyendo alrededor del 14 por ciento de la nación. En un país que fue creado sobre la base de poder practicar cualquier religión, y el derecho a no practicar ninguna, libre del control de otros, el actual gobierno, junto a algunas instituciones religiosas, imponen reglas y debilitan las libertades. En el pasado, cuando se imponía el control sobre aquellas personas que pensaban "diferente", las "brujas" eran quemadas junto con obras de arte y literatura. La fé no era suficiente; el color de la piel llegó a ser un símbolo de culpa-bilidad. No nos olvidemos que el Antiguo Testamento, antes de que fuera re-escrito, defendía la esclavitud y el abuso. Históricamente definidas como incompetentes, las mujeres también han tenido que luchar para obtener obtener igualdad de derechos. Ahora los homosexuales, quienes han existido desde antes del Imperio Romano, han sido castigados con estigmas y forzados a luchar para ser aceptados en la sociedad. Las estadísticas en los Estados Unidos muestran que 45 por ciento de las personas menores de 30 años apoyan el matrimonio del mismo sexo y los mayores de 65 lo apoyan en un 13 por ciento. Este último grupo no tiene mucho contacto con homosexuales. 44 por ciento de personas graduadas de la universidad lo apoyan, comparado al 25 por ciento con educación escolar. Los Afroamericanos son los más críticos, aun más que los blancos; sin embargo, los hispanos tienen la mayoría con un apoyo del 36 por ciento, a pesar de sus fuertes creencias católicas (pewforum.org). La aceptación de la homosexualidad por parte de la sociedad es predominante en países internacionales como Holanda, Bélgica y partes de Canadá, también en países latino-americanos como México, Argentina y Brasil. Los países que se oponen abiertamente son Corea, Pakistán y Kenia. Los EE. UU. está dividido en un 51 por ciento (pewforum.org). En Rhea, Tennessee, algunos desean cambiar la ley del estado para acusar a homosexuales de crímenes contra la naturaleza. A mí me parece ignorante y bárbaro, pero para Caitlin Kinney es una bendición. Esta niña de 12 años opina que "la ley debería debería ir más allá y prohibir la homosexualidad", y añadió que, "no es cristiano (homosexualidad)" (cbs.com). Cristiano o no, los homosexuales sienten el amor igual que los heterosexuales y muchos quieren mostrarlo a través de una unión reconocida. El matrimonio es definido como una unión especial y en nuestra sociedad, para expresar el amor por otra persona, se demuestra con el matrimonio. Estoy de acuerdo con mantener el matrimonio del mismo sexo fuera de la iglesia, pero al mismo tiempo debemos permitir que estas parejas obtengan derechos. Bajo la Enmienda Decimocuarta de la Constitución de los Estados Unidos, "no estado creará ni impondrá ninguna ley que limite los privilegios de sus ciudadanos; privará a ninguna persona de la vida, libertad, ni propiedad sin el proceso legal ordenado por la ley; ni negará a ninguna persona dentro de su jurisdicción igual protección de sus leyes". Se define "unión" en vez de "matrimonio" pero permite beneficiarse de los privilegios que cualquier otro ciudadano que paga impuestos y sigue las leyes tiene. Según el Instituto Pew Forum de Religión y Vida Pública, las razones más comunes para negarse a los matrimonios del mismo sexo son: es "un pecado," "contradictorio a la Biblia" y "el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer". Si excluimos las creencias religiosas de esta decisión, los homosexuales tendrían los mismos derechos civiles. Negarle las libertades civiles a un grupo por ser diferente no sólo es inconstitucional pero es anti-estadounidense. Las organizaciones privadas y religiosas tienen el derecho de excluir personas pero el gobierno no puede y debe servir de ejemplo ayudando a sus ciudadanos a vivir feliz y orgullosamente. |
Political Opinion Who can argue with "God Says So?"by Kelly McChesney Americans, in general, have always been critical of homosexuality, and religious belief is a key issue among these attitudes. Roughly half of the American public believes that same-sex marriage is a sin, and among those, 76 per cent claim a high level of religious commitment. The present government and some radical supporters are ready to fire upon behavior they believe is offensive. However, an amendment that excludes a targeted group from the equal opportunities granted to all other Americans is in itself, an offensive prejudice. Which theme threatens our lives and rights in a free and equal society? Bush voters are largely of one mind on the issue; more than 78 per cent oppose gay marriage. The Democratic Party is evenly divided, and half as strong (pewforum.org). Presidential candidate John Kerry has said that his opposition to gay marriage stemmed from "an old religious belief of what defined marriage." Despite his belief, he objected to federal legislation in 1996 that distinguished marriage between man and woman. Kerry explains, "I'm for civil union, I'm for partnership rights. I think what ought to condition this debate is not the term marriage as much as the rights that people are afforded." Bush continues to address the country saying that "Marriage cannot be severed from its cultural, religious and natural roots without weakening the good influence of society." However, Dale Carpenter, a professor at the University of Minnesota Law School, who teaches courses on Sexual Orientation and Law, the First Amendment, and Commercial Law, disagrees; he argues that same-sex marriage would encourage "stability and commitment" in "gay relationships and in gay life," which would "benefit everybody, gay and straight" (Bay Area Reporter). Another reason to allow same-sex marriage is adoption. More parents approve of a legally recognized same-sex marriage than non-parents, and 54 per cent of parents believe that homosexual couples can nurture equally as well as heterosexual couples (pewforum.org). By focusing on religious views, the President excludes over 14 per cent of the nation. In a country founded on the ability to practice any religion or non-religion free from governing control, the present party and certain religious institutions, are seeking to set rules that would weaken the very liberties which give them a voice. In the past, when control was unfairly allotted to those of moral conviction, "witches" were burned along with works of art and literature. Back then, faith wasn't enough; skin color became the figure of condemnation. Let us not forget that the Old Testament, before man re-wrote it, defended slavery and abuse. Historically deemed incompetent, women also have had to struggle to obtain their equal rights. Now, bludgeoned by stigmas, homosexuals, who existed before Roman times, are forced to fight for social acceptance. Statistics show that 45 per cent of people under age 30 support gay marriage, dropping to 13 per cent after age 65. Those older Americans are noted to have far less contact with homosexuals. 44 percent of college graduates support same-sex marriage, compared to the 25 per cent of people with high school education. African Americans are the biggest critics, just over the Caucasian race; however, Hispanics give the most support of 36 per cent despite strong Catholic beliefs (pewforum.org). Acceptance of homosexuality by society is most prevalent internationally in places such as the Netherlands, Belgium, and parts of Canada, and also in Latin American countries such as Mexico, Argentina, and Brazil. Countries that openly discourage homosexuality are Korea, Pakistan, and Kenya. Americans sit the fence with 51 per cent (pewforum.org). In Rhea County, Tennessee, some fight to amend state law in order to charge homosexuals with crimes against nature. To me, this seems ignorant and even barbaric, but to Caitlin Kinney it is a blessing. The 12-year-old thinks "they should go further, try to see if they can ban them [homosexuals]," exclaiming that, "It's not a Christian thing" (cbs.com). Christian or not, homosexuals know love just as heterosexuals do, and many want to show it through a recognized bond. Marriage is defined as entering into a close union and in our society, to express the highest love for another individual is to marry. Keep same-sex marriage out of the Church, but tolerate its due rights under law. Under the Fourteenth Amendment, "No State shall make or enforce any law which shall abridge the privileges or immunities of citizens of the United States; nor shall any State deprive any person of life, liberty, or property, without due process of law; nor deny to any person within its jurisdiction the equal protection of the laws." Call it a "union" instead of a "marriage," but do not refuse the privileges of any law-abiding, tax-paying citizen. According to the Pew Forum on Religion and Public Life, the most common reasons people dispute same-sex marriage are that it is "a sin," "contradictory to the Bible," or that "marriage involves a man and a woman." If we remove religious beliefs from this decision, homosexuals will have their civil rights. Denying civil liberties to law-abiding citizens on the basis of mere difference from the majority is not only unconstitutional, it is anti-American. Any private or religious group has the right to exclude, but the government does not, and it should set an example as a non-discriminatory power, helping its people to live happily and proudly. |
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