![]() |
Diciembre / December 2003 Vol. 1 Número / Issue 9 |
| Para la página central, haz click aqui / Click here for Home Page | |
|
Países de origen Viaje a BrasilTexto y fotos por Clint Acosta El teléfono sonó mientras ponía los últimos toques a la obra de arte. "¿Quién será ahora?", me pregunté antes de responder. Una voz en el otro lado de la línea me preguntó, "¿Te gustaría viajar a Brasil en septiembre? He sido invitada a dar una charla en una conferencia cinematográfica en Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil y me gustaría que tú y tu hermana fueran conmigo." Era mi mamá.
Seis meses más tarde, mi hermana y yo nos reunimos con mamá en el aeropuerto de Dallas para hacer el viaje de 16 horas hasta Belo Horizonte con una parada en Sao Paulo. Del aeropuerto, el Dr. Aguilar, uno de los organizadores de la conferencia, nos llevó en automóvil al Hotel Grand Arrell. Más tarde nos llevó a conocer las zonas más famosas de la ciudad. El lunes por la tarde manejamos unos 90 kilómetros y llegamos a una de las ciudades más antiguas en América, Ouro Preto, construida en 1698 por los portugueses. Considerada un monumento nacional en Brasil, la arquitectura original, las iglesias y las calles hechas con bloques de piedra se encuentran intactas y muchas casas e iglesias siguen utilizándose en la actualidad. Nuestro conductor, Luis, quien no hablaba inglés, manejó por calles aún más pronunciadas que las que se encuentran en San Francisco. Después de pasar la noche en un maravilloso hostal, salimos temprano para disfrutar de otros hermosos lugares de interés. Uno de los lugares más bonitos fue un mercado al aire libre donde los artistas exponían sus hermosas obras de arte, la mayoría de ellas esculturas de esteatita, un material de color blanco-verdoso y suave. Compré una escultura de este material con forma de caballo de 60 libras de peso el cual fue difícil de traer a los Estados Unidos intacto. Nuestro viaje de regreso desde Ouro Preto, algunas veces a 130 kilómetros por hora por caminos montañosos, estrechos y pronunciados, fue tan emocionante como la misma vista. Mientras mamá visitó clínicas y asistió a reuniones, mi hermana y yo fuimos de compras e hicimos turismo en la tierra de los contrastes. Compramos algunas cosas como pantalones capoeira, como se conoce al estilo de lucha con los pies desarrollado en esta área hace muchos años. La maravillosa y calurosa gente de Brasil son una mezcla de varias culturas y nos hicieron sentir bienvenidos en todo momento. En dos ocasiones fuimos invitados a cenar. Las cenas consistieron de entremeses y baile. Todos los presentes bailaron. Un viaje maravilloso. Quiero regresar, especialmente a Ouro Preto. |
Native Lands A Trip to BrazilText and photos by Clint Acosta The phone rang sharply as I was putting the finishing touches on a luminarie. What now? I thought as I answered. A voice on the other end asked," "Would you like a trip to Brazil in September? I have been invited to give a lecture at a newborn screening conference in Belo Horizonte, Minas Gerais, Brazil and would like you and your sister to go with me." It was my mother. Six months later my sister and I met Mom at the Dallas airport for the 16 hour flight to Belo Horizonte, Brazil, with a stop in Sao Paulo. From the airport we were driven to the Grand Arrell hotel by one of the conference organizers, Dr. Aguiar, who later took us on a tour of some notable areas in the city. On Monday afternoon we were driven about 90 kilometers to the oldest city in the Americas, Ouro Preto, built in 1698 by the Portuguese. Considered to be a Brazilian national monument, the original architecture, churches and cobblestone streets are still intact and the churches and houses are still in use. Streets even steeper than those found in San Francisco were negotiated by our driver, Luis, who spoke no English.
After a night in a wonderful old Bed and Breakfast we were out early for more sight-seeing. One of the highlights was an open air market where local artists displayed their beautiful work, mostly soapstone sculptures. I purchased a 60lb. green soapstone horse which proved difficult to get back to the states intact. Our return trip from Ouro Preto, sometimes at 130 kilometers an hour down steep, narrow mountain roads was just as breathtaking as the view. While Mom visited clinics and attended meetings, my sister and I shopped and went sight-seeing in the land of contrasts. We purchased some great items like capoeira pants, named for the violent foot-fighting style developed in the area years ago. The wonderful, warm people of Brazil are a mix of several cultures who made us feel very welcome. On two occasions we were invited to dinners which consisted mostly of hors d`oeuvres and dancing and everyone danced. A wonderful trip! I am ready to go again - especially to Ouro Preto. |
|
| © 2003 - Athens Eco Latino & Athens Banner-Herald | ||