La discriminación en un vaso de café
por Jorge Ramos
En una pequeña población de Nueva Jersey la compañía McDonald's se le ocurrió poner un anuncio en una valla publicitaria en español para promover su nuevo café helado. Decía simplemente: "Un frente helado se aproxima". Pero que borrasca se brotó en ese vaso de café.
El anuncio, como toda la publicidad, tenía un objetivo comercial concreto: que los casi 2.000 habitantes que hablan español en ese lugar probaran el nuevo café helado. McDonald's contrató a una empresa que pone vallas publicitarias y asunto resuelto. O, más bien, eso creyeron.
Todo esto ocurrió en la población llamada Bogota en Nueva Jersey. Sí, efectivamente, se llama Bogota. En ese estado, 15 de cada 100 residentes son hispanos y la población latina se duplicó en la última década. Tenía, pues, todo el sentido del mundo el hacer publicidad en español, en una población llamada Bogota, en una parte donde cada vez hay más latinos que se comunican en castellano.
Pero de pronto apareció el alcalde de Bogota, quien calificó el anuncio en español como "ofensivo" y "divisivo". Según el alcalde, un nieto de inmigrantes italianos, la valla publicitaria en castellano enviaba el mensaje de que los hispanos no necesitaban aprender inglés para vivir en Estados Unidos. Y, por lo tanto, pidió que quitaran el anuncio, argumentando que estaba causando "resentimiento" en la comunidad y que no promovía el inglés como "idioma común".
Al final de cuentas, la bronca no se resolvió: McDonald's se rehusó a quitar el anuncio en español, la empresa que puso la valla publicitaria tampoco se presto a retirarlo y el alcalde, ante su impotencia, pidió un boicot contra la cadena de restaurantes.
Lo que ocurrió en Bogota, N.J. es un ejemplo de lo que esta pasando en otras partes de Estados Unidos. Tras las marchas de inmigrantes durante la pasada primavera, el boicot del primero de mayo y la petición que se legalice a 12 millones de indocumentados, hay la percepción de que existen más casos de discriminación en contra de los hispanos.
La más reciente encuesta del Pew Hispanic Center concluyó que el 54 por ciento de los latinos cree que hay un aumento en la discriminación por el debate sobre la reforma migratoria. Y un altísimo 82 por ciento considera que la discriminación es un problema que evita que los hispanos tengan éxito en Estados Unidos.
La discriminación toma muchas formas. A veces es directa: un latino bien preparado pierde un trabajo frente a otra persona, no latina, menos capacitada. Otra es brutal: en Hazelton, Pennsylvania, multan a los que alquilen una casa o apartamento a indocumentados.
En ocasiones es más sutil: tener la piel morena, hablar español o inglés con acento puede ocasionar un mal trato en un restaurante, en una tienda o en la misma escuela. Y luego, como en el caso de Bogota, N.J., la discriminación aparece disfrazada bajo el pretexto de la "unidad" y el "lenguaje común" de Estados Unidos.
Lo curioso de la discriminación hacia los latinos es que la padecen por igual inmigrantes indocumentados que hispanos que nacieron en Estados Unidos y cuyas familias llevan varias generaciones como estadounidenses. La discriminacion solo ve colores y acentos. Esto, sin embargo, irá cambiando conforme aumente el número y el poder de los latinos.
Un estudio pagado por el National Democratic Network, relacionado al partido Demócrata, encontró que más de la mitad de los latinos hispanohablantes encuestados tiene pensado votar en las elecciones al Congreso de noviembre debido al debate sobre el tema migratorio. La mayoría de los latinos apoya una amplia reforma a la actual, injusta e ineficiente, ley de inmigración.
El cambio no será inmediato. Solo el 9 por ciento de todos los votantes en Estados Unidos son hispanos. Pero ese número crece cada año.
Mientras tanto, la discriminación sigue siendo algo muy concreto con lo que tienen que vivir todos los días millones de hispanos. Tan concreto que a veces se le puede encontrar en un vaso de café helado.
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