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Agosto / August 2006 Vol. 4 Número / Issue 5 |
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DIÁLOGO ECOLÓGICO
Cómo las substancias químicas desbaratan la función hormonal, afectan la salud y que tienen qué ver con el medio ambienteMuchos de los procesos del cuerpo humano, incluyendo la reproducción, la función mental y el metabolismo, son controlados y regulados por hormonas, "mensajeros" químicos fabricados por las glándulas endocrinas. En el embrión y feto, las hormonas guían el desarrollo del cerebro, el sistema nervioso e inmunológico, los organos sexuales, y el hígado, la sangre y los riñones, entre otros órganos y tejidos.Las hormonas trabajan uniéndose a "receptores", moléculas que existen en las superficies de las células y que conducen información dentro de ellas, iniciando así ciertas acciones. En años recientes, los científicos han encontrado que ciertas sustancias químicas sintéticas interrumpen este proceso al bloquearlo completamente, perturbando el ritmoÂo sencillamente imitando a las hormonas naturales y pegándose a las células ellas mismas. Tales sustancias han sido denominadas "trastornadoras de hormonas". Desde los años 40, miles de sustancias químicas han invadido el aire, el agua y los alimentos. Todo tipo de sustancias químicas contaminan ahora virtualmente el mundo entero, y la persona media puede tener en su cuerpo más de 100 sustancias foráneas. En un estudio de mujeres encinta, la mujer promedio tenía más de 286 sustancias químicas en su sangre fetal. Muchas de las peores sustancias han sido prohibidas o retiradas paulatinamente, pero persisten en el ambiente y sin duda seguirán haciéndolo por siglos. Entre los culpables principales de las perturbaciones hormonales se ven: los PCBs, utilizados fuertemente en las industrias eléctricas hasta su prohibición en 1978; los talatos, todavía usados con frecuencia en la industria de plásticos; y la dioxina, una de las materias químicas más peligrosas, un subproducto del blanqueo del papel, la incineración de desperdicios, la quema del carbón, y otras actividades industriales. Los efectos de esta creciente "sopa química" se vieron primero en la fauna. Los caimanes del lago Apopka, en Florida, no se han podido reproducir en años recientes debido al subdesarrollo de los machos juveniles. Las focas del Mar del Norte, expuestas a sustancias químicas sintéticas, también han experimentado problemas reproductivos a la vez que sistemas inmunes suprimidos. Y varias colonias de gaviotas en California y otros puntos han sufrido pérdidas de población serias después que materias químicas interfirieron con sus capacidades de reproducción. Según Our Stolen Future (Nuestro Futuro Robado), coescrito por el Dr. Theo Colburn del World Wildlife Fund, la ex-reportera del Boston Globe Dianne Dumanoski, y el Dr. J.P. Myers, ahora Alto Consejero de la Fundación de las Naciones Unidas, numerosas enfermedades humanas tienen su origen, asismismo, en las materias químicas "trastornadoras de hormonas". Estas dolencias incluyen cuentas bajas de esperma y tasas altas de cáncer testicular y de la próstata, y tasas altas de cáncer del seno, endomitriosis y embarazos ectópicos en las mujeres. "Estamos hablando de exposición a dósis baja pero con efectos cumulativos", señala Holy Lucille, autora de Creando y Manteniendo Equilibrio: Guía Femenina a la Salud Hormonal Natural. Con tantas sustancias químicas permeando nuestro medio ambiente, es casi imposible atribuir problemas específicos de salud a sustancias específicas. La gente puede protegerse un poco comiendo alimentos orgánicos y eligiendo productos de cuidado e higiense personal sin sustancias químicas. A la vez, pueden presionar a sus representantes y líderes del mundo de negocios para que reduzcan la cantidad de materias químicas en la naturaleza. EarthTalk (DiálogoEcológico), c/o E/The Environmental Magazine, P.O. Box 5098, Westport, CT 06881; o escriba a earthtalk@emagazine.com. |
EARTH TALK
What "hormone disrupting" chemicals are, how they affect our health, and what they have to do with environmental problemsMany of the human body's process, including reproduction, mental processing and metabolism, are controlled and regulated by hormones, chemical "messengers" produced by the endocrine glands. In the embryo and fetus, hormones guide the development of the brain, the nervous and immune systems, the sexual organs, and the liver, blood and kidneys, among other organs and tissue.Hormones work by attaching to "receptors," molecules on cell surfaces that carry information into the cells, triggering certain actions. In recent years, scientists have found that certain man-made chemicals disrupt this process by blocking it altogether, throwing off the timing--or by actually mimicking natural hormones and binding with the cells themselves. Such chemicals have been dubbed "hormone disruptors." Since the 1940s thousands of chemicals have been released into our air, water and food. Chemicals now contaminate virtually every corner of the globe, and the average person has over 100 chemicals in his or her body. In one study of pregnant women, the average woman had 286 chemicals in her fetal blood. Many of the worst chemicals have been banned or phased out, but they continue to linger in the environment and will no doubt do so for centuries to come. Among the worst culprits in hormone disruption are: PCBs, used heavily in the electrical industries until banned in 1978; phthalates, still widely used in the plastics industry; and dioxin, one of the most hazardous of all chemicals, a byproduct of paper-bleaching, waste incineration and coal-burning, among other industrial activities. The effects of this growing "chemical soup" were first noticed in wildlife. Alligators in Florida's Lake Apopka, for example, have been unable to reproduce in recent years due to underdevelopment in young males. North Sea seals exposed to synthetic chemicals have also developed reproductive problems as well as suppressed immune systems. And gull colonies in California and elsewhere suffered significant population losses after exposure to chemicals interfered with their reproductive capabilities. According to Our Stolen Future, co-authored by Dr. Theo Colburn of the World Wildlife Fund, former Boston Globe reporter Dianne Dumanoski and Dr. J.P. Myers, now Senior Advisor to the United Nations Foundation, numerous human health problems also owe their origin to hormone disrupting chemicals. They include low sperm count and increased testicular and prostate cancers among men, and increased rates of breast cancer, endometriosis and tubal pregnancies in women. "What we're talking about is an overall low-dose exposure and a cumulative effect," says Holly Lucille, author of Creating and Maintaining Balance: A Woman's Guide to Safe, Natural Hormone Health. With so many chemicals permeating our environment, it is almost impossible to attribute specific health problems to specific substances. Individuals can hedge their bets by eating organic and choosing personal care and household products that avoid chemicals. They can also pressure their elected representatives as well as business leaders to work to reduce the amount of pervasive chemicals in the environment. EarthTalk, c/o E/The Environmental Magazine, P.O. Box 5098, Westport, CT 06881; or e-mail: earthtalk@emagazine.com |
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